EL PESO DE LA GASTRONOMÍA EN LA BALANZA DEL MERCADO TURÍSTICO (30/05/2.011)

La ciudad de Zamora acoge desde el lunes 30 de mayo, el III Congreso de la Gastronomía de Castilla y León, Sabores 2011, que con acierto organiza la Federación de Empresarios de Hostelería de Castilla y León en un tándem perfecto con el Gobierno de esta Comunidad Autónoma y que en sus dos ediciones anteriores, las de 2003 y 2009, ya congregó a los mejores profesionales del sector para debatir sobre el presente y el futuro de este segmento que tanto tiene que decir en la configuración de la marca turística de los destinos.

En esta ocasión el eje transversal elegido por los organizadores es el conocimiento y uso de las redes sociales en el sector de la hostelería. Una interesante apuesta que tiene la mirada puesta en los nuevos valores de la cocina, teniendo en cuenta que es de ellos de quien dependerá que nuestro país recupere la senda del lideradgo en el mercado competitivo de los destinos.
A nadie se le escapará pensar que la nueva generación de profesionales, no sólo de éste, sino de todos los sectores, viene definida con una serie de valores añadidos,  asociados a la globalización y las tecnologías de la comunicación que la hacen diferente a aquella de la que, bien es cierto, han surgido los grandes valores de la cocina actual, los herederos de las recetas tradicionales a las que pusieron unos toques de contemporaneidad y situaron nuestro país entre los mejores destinos gastronomicos del mundo.
Turismo y Gastronomía son piezas inseparables en el puzle que configura la carta de presentación de un destino. Conocer un país pasa también por meterse en su cocina y experimentar con sabores y sensaciones. Si tenemos en cuenta que una de las lineas estratégicas más recomendables en estos momentos, a la hora de planificar la oferta turística de un destino, pasa por enriquecer el ámbito experiencial de sus productos, lo que se viene denominando "turismo experiencial", hemos de dar protagonismo a los que por su definición ya surgen del ámbito de lo sensorial, como es el caso de la gastronomía. Mucho más teniendo en cuenta que comer y viajar siempre van unidos y que  la experiencia culinaria cobra mucha fuerza en el resultado de la valoración de las estancias que hacen los turistas.
Durante años el posicionamiento de España como destino turístico ha estado protagonizado por la oferta de sol y playa. Con todo y con eso, los servicios turísticos de las costas no se han caracterizado siempre por mantener un buen nivel en la calidad de su oferta complementaria y más concretamente en el apartado culinario. Me atrevo a decir que el lideradgo de los destinos turisticos españoles de sol y playa, especialmente en los que tienen más sol y no tan buenas playas, se ha mantenido durante años a pesar de su oferta gastronómica. Mientras tanto, los destinos de interior, como en el caso de Castilla y León, bastante más concienciados con la cultura del detalle, han permanecido relegados a una segunda fila en las estrategias de promoción exterior del Gobierno de España, siendo las gastronomía de estos lugares la mejor valorada por los turistas que llegan a nuestro país y la que bien podía ser referente de la marca turística española en el mercado internacional.
Aun así, en un reciente estudio realizado por Lonely Planet, una de las más importantes comunidades de viajeros del mundo, España se encuentra entre los 11 paises del globo más recomendables  a la hora de sentarse a disfrutar de una buena comida. Destaca la cocina catalana, más concretamente la de Barcelona, como una de las más exquisitas de un país que, según apuntan, cuenta con muchísimas variedades gastronómicas. No seré yo quien contradiga a tan prestigiosos analistas. Es más, suscribo, sin paliativos, la opinión al respecto del buen hacer de muchos y buenos cocineros catalanes. O mejor aún, de muchos y buenos cocineros que ejercen su profesión en Barcelona siendo o no siendo catalanes. Ahora bien, no estaría mal conocer los criterios sobre los que se ha sostenido la valoración y si ésta viene refrendada por la opinión de viajeros que conocen otros destinos gastronómicos en España  o es más bien fruto del veredicto de los miembros de un jurado que, habiendo disfrutado de una feliz patrocinada estancia gastronómica en Barcelona, estrapolan su juicio positivo a una injusta valoración comparativa, lo que hace que, al igual que en algún otro escenario parecido, las estrellas no nos dejen divisar el firmamento.
Ah, por cierto, Lonely Planet advierte a sus lectores que los restaurantes españoles no abren para cenar antes de las nueve de la noche...